viernes, 4 de noviembre de 2011

Al despertar

Un día te despiertas y te das cuenta de como tus sueños se han roto de un plumazo. De un día para otro, tus esperanzas y tus ilusiones desaparecen y dan lugar a la tristeza y a la desesperación. Ves como lo que más te importa se aleja silenciosamente de tu lado. Es entonces cuando te das cuenta de la delgada línea que separa la felicidad de la tristeza. Intentas repetirte a ti misma una y otra vez que no te puedes dejar afectar por eso, pero ya es demasiado tarde. Cuando quieres darte cuenta te encuentras tumbada en tu cama llorando desconsolada, nada ni nadie conseguirá que te sientas mejor. Aún así, día tras día, sales a la calle con una gran sonrisa, una falsa sonrisa. En ese momento descubres quienes son tus amigos, los que de verdad saben que esa sonrisa es una fachada, y los que simplemente son conocidos, que actuarán como si nada pasase. Pero todo es cuestión de tiempo. Solo necesitas tiempo para olvidar todas aquellas desilusiones. Entonces tu corazón se ocupará de nuevo, volverá a latir como antes, sentirás esas mariposas en el estómago, te volverás a enamorar e ilusionar. Los malos momentos se superaran y volverás a ser feliz de nuevo. Así es el amor, lleno de buenos y malos momentos...