Hay ciertos momentos en la vida en los que necesitas más que nunca la compañía de una persona, sus abrazos, su consuelo, su calor... Esta persona puede ser un familiar, un amigo, algo más especial... sea como sea la sensación es exactamente la misma. De pronto te despiertas un día y la necesitas como sea y te das cuenta de que esa persona esta a cientos de kilómetros. Entonces lo único que puedes hacer es llorar como una tonta y extrañar ese hombro en el que te apoyarías, lo piensas y lloras el doble, es como un círculo del que no puedes salir. En ese momento te das cuenta de lo importante que es esa persona en tu vida, pero nada cambia, sigue lejos sin poder calmar tu dolor, tu sufrimiento... Por este motivo, tienes que ser siempre consciente de la necesidad de ciertas personas para evitar sentir esa soledad, esa tristeza que te invade por dentro. Hay momentos en los que te das cuenta demasiado tarde y pierdes a esa persona definitivamente, es cuando esa soledad se adueña por completo de cada uno de los centímetros de tu cuerpo.
sábado, 31 de marzo de 2012
jueves, 22 de marzo de 2012
Solo tengo que volar para llegar junto a ti...
Las ganas de tenerte cerca no cesan, cada centímetro de mi cuerpo te reclama, te necesita. Estar tan cerca y a la vez tan lejos, que solo nos separen unos milímetros y parezcan absolutos abismos. Ante tanta inmensidad me siento como una niña perdida, sola, desorientada y tú eres esa luz que necesito para encontrar la salida. Cada vez que cierro los ojos tú estás ahi, junto a mi. Me abrazas y me besas como si fuese la última vez... Cada vez que cierro los ojos solo estamos tu y yo. Nada más importa, ni si quiera la distancia.
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